Meme’s viral irony

By Dora A. Ayora Talavera | @DoraAyora

It is impossible to avoid laughing out loud seeing a picture of Anastasia y Griselda —Cinderella’s stepsisters— tagged with this legend “Let’s hook Prince Harry” concerning Peña Nieto’s Family visit to England.

When you finally stop laughing, you can think about inventiveness required to create a meme, who is the person that is behind of it and if he/she does not have anything more important to do.

What has made memes so popular? What do they say about contemporary culture?

While health policies, technological and medical advances have increased life expectancy around the world —according to World Health Organization, 81 years to men and 87 years to women— paradoxically everything around us has short length. A blender, a car, the furniture of our houses, a boyfriend, a marriage, are now almost disposable.

Life is not anymore that long period in which we grow, reproduce and die; it looks now like a chain of brief occurrences that are linked each other. We live in an age where events have to be fast. We do not like waiting. We are in a hurry. Electronic devices are updated so fast that when we just get the 3th version the 4th is on sale and people speculate about the 5th.

Cultural evolution is accompanied of certain forms of language and communication which are congruent with social dynamics. Memes, as language and linguistic phenomenon, help to construct the culture of “concrete and fast”. They are examples of social ways of communication that favour that cultural transformation.

The study of memesMemetics— applied to communication and as a form of language, it describes to me, this “concrete and fast” aspect of contemporary culture. We communicate brief messages transmitted by visual ways through social webs, blogs, emails and news; reading from a computer, a tablet or by a mobile. If I think about memes´ social function, it seems that its main intention is to say something ironically and virally, instead the veracity of its messages.

Memes offer ironic critique, sarcastic reflexion, mocking laments, venom advertising. They are like a postmodern hurtful murmur which is disseminated very fast by webs, making us laugh and participate in a social dynamic, in a kind of communication that looks like it’s not having any clear intention.

Being anonymous, memes give you freedom to say whatever you what, without feeling fear to be censored. They allow mocking grotesquely of authorities; complaining of politicians, ridicule unfair decisions in a football game or simply making a joke about something quotidian.

But, what is its goal? Are they just a way to communicate? Are we waiting to see if they will be transcendent? Are they a kind of relief to mocking about our world? Are we waiting for them to generate an actual consciousness and social change? Or maybe are they simply fun and contemporary hobby?

As a creative process, making memes does not only requires of a good phrase with an image. It needs a special sense of humor, a humor that is updated every day, a spirit to create that is informed by current world, an extraordinary ability to think and communicate in a simple and brief way.

If people, would communicate through memes, can we imagine how would change our way of relating and learning. How would parents communicate long and in detail with their adolescents? What would happen with love, and how would it solve differences between? How would legislators discuss cleverly to promulgate policies? If we use memes as a teaching method, how would teachers promote reading great literary works and academic dialogue?

Memes as a way of communicate; let us gain a new kind of criticism and social consciousness: viral irony. It is creative, funny and propagates at speed. In addition, we lost some richness about language, dialogue and mutual understanding and we can favour manners to be merciless about some perspectives and ways of living.

At the end of the day, what we will do with memes? Will they be just a viral communicative trend and will they dead as fast as they spread? Or will they be a social transcendence communicative way, which is here to stay and to challenge constantly our need to dialogue, understanding and action, for social change?

La ironía viral de los memes

Por Dora A. Ayora Talavera | @DoraAyora

Es imposible no reír a carcajadas al ver a Anastasia y Griselda —las hermanastras de Cenicienta— con la leyenda “A ver si nos pescamos al Harry” a propósito del reciente viaje de Peña Nieto con su familia a Inglaterra.

Cuando uno logra sobreponerse al ataque de risa entonces puede pensar en el ingenio que se requiere para hacer un meme, en quién será la persona que está detrás él y si acaso no tienen nada más que hacer.

¿Qué ha hecho tan populares a los memes? ¿Dicen algo de la cultura contemporánea?

Mientras los avances tecnológicos, médicos y las políticas de salud, han aumentado la esperanza de vida en todo el mundo —en general 81 años para hombres y 87 años para mujeres, según la Organización Mundial de la Salud— paradójicamente lo que nos rodea dura menos tiempo. Una licuadora, un coche, los muebles de tu casa, un novio, un matrimonio, son ahora casi desechables.

La vida ya no es ese laaaaargo periodo en el que crecemos, nos reproducimos y morimos; ahora parece una cadena de acontecimientos breves que se unen unos con otros. Vivimos épocas donde las cosas necesitan ser rápidas. No nos gusta esperar. Tenemos prisa. Los dispositivos electrónicos se actualizan a tal velocidad que cuando nos acostumbramos a la 3ª versión ya salió la 4ª y se especula sobre la 5ª.

Esta evolución de la cultura va de la mano con modos de lenguaje y comunicación congruentes con la dinámica social. Los memes, como lenguaje y fenómeno lingüístico, ayudan a construir esta cultura de lo concreto y veloz. Son ejemplo de los modos sociales de comunicación que favorecen esta transformación cultural.

Aplicada a la comunicación y vista como una forma de lenguaje, la memética —se refiere a la mezcla de las palabras memoria y mímesis (imitación)— describe para mí ese aspecto “concreto y veloz” de la cultura contemporánea. Nos comunicamos con mensajes breves y concisos transmitidos en forma visual a través redes sociales, blogs, correo electrónico y noticias, leyendo desde una computadora, una tablet o un teléfono celular. Si pienso en su función social, parece que más que la veracidad del mensaje su intención primordial es decir algo irónicamente y hacerlo viral.

Lo memes nos ofrecen crítica irónica, reflexión sarcástica, lamentos burlescos, propaganda venenosa, son como un murmullo hiriente de la posmodernidad que se propaga a velocidades virulentas en las redes, haciéndonos reír y participar de una dinámica social, de una comunicación sin medida que parece no tener una finalidad clara.

Al ser anónimos, dan libertad para decir lo que uno quiera, sin miedo a la censura. Permiten burlarse grotescamente de las autoridades, quejarse de los políticos, ridiculizar las injusticias de un partido de futbol o simplemente hacer un chiste de algo cotidiano.

Pero ¿qué logran? ¿son sólo una manera de comunicar? ¿esperamos que tengan más trascendencia? ¿son un desahogo para burlarnos del mundo que vivimos? ¿esperamos que generen una verdadera conciencia y cambio social? ¿O son, simplemente, diversión y pasatiempo contemporáneo?

Como proceso creativo, hacer memes no precisa solamente de una buena frase acompañada de una imagen. Necesita de un especial sentido del humor, un humor que se actualiza, un humor de lo que ocurre diariamente, un ánimo para crear que entiende cómo es el mundo actual, una habilidad extraordinaria para pensar y comunicar de manera simple y breve.

Si la gente en la actualidad se comunicara con “memes” imaginemos cómo cambiaría drásticamente nuestra forma de relacionarnos y de aprender. ¿Cómo le hacen los padres para comunicarse larga y detalladamente con sus hijos adolescentes que tienen un lenguaje basado en memes? ¿Qué pasa con el amor entre las parejas y cómo resuelven sus diferencias si alguno de ellos solo piensa en memes? ¿Cómo discuten inteligentemente y promulgan leyes los legisladores si solo piensan en memes? Y si se usan como método didáctico, ¿cómo fomentar la lectura de grandes obras literarias y el diálogo académico si las nuevas generaciones se comunican con memes?

Con esta forma de comunicación ganamos un nuevo tipo de crítica y conciencia social: la ironía viral, que además de creativa, es divertida y se propaga a toda velocidad. Pero también perdemos riqueza en el lenguaje, en el diálogo y en el entendimiento mutuo y favorecemos modos de ensañarnos con ciertas perspectivas y modos de vivir.

A la larga ¿en qué convertiremos a los memes? ¿en una tendencia comunicativa más que se esparce como virus y que morirá tan rápido como se propaga? ¿o en una forma de comunicación con trascendencia social, que llegó para quedarse y retar continuamente nuestra necesidad de diálogo, entendimiento y acción, en pro del cambio social?


Dora A. Ayora Talavera es Doctora en Filosofía por la Universidad de Tilburg. Es terapeuta familiar, de pareja y docente en diversas universidades mexicanas. Actualmente es Directora de la Agencia de Relaciones Humanas “Quinientos25” en Mérida, Yucatán.