El Absurdo

Y alguien dijo por ahí “Conócete a ti mismo”

¿Acaso no es absurdo? 

¡No sé quién soy ni quiero saberlo! ¿Cómo para qué? Yo solo sé que siempre me voy conociendo y que durante siempre soy a veces de muchas formas. Imagino que el día que sepa quién soy me convertiré en una sola cosa y eso se me hace muy aburrido, restringido, confinante. Suena mejor soy lo que necesito ser, con quien necesito ser, en donde necesito ser. Eso sí, siempre soy yo misma, lo que requiere de toda mi seriedad…y responsabilidad.

 

No ha sido algo que haya cruzado por mi cabeza el “buscar para conocerme” ¡Como si pudiera resumirme en una palabra, en una frase, en una definición, una personalidad determinada! Como si el “ser” fuera algo objetivable o determinable (eso cree la psiquiatría y la psicología- aunque no todos los psiquiatras ni todos los psicólogos). El problema quizá no es buscarse, si no encontrarse (conocerse), peor: que te encuentren, y mucho peor aún: que te sientas encontrado cuando se cae en las garras de un diagnóstico de personalidad de revista, de consultorio o del amigo (o enemigo). Un diagnóstico que se ajusta desde el poder ser lo más extraordinario hasta lo más atroz. Mientras en algunas ramas del saber se persiste en encontrar la respuesta objetiva, en otras, el hombre ha venido preguntándose ¿quién soy? si, aquellos que disfrutan invertir su tiempo en reflexionar sobre el asunto y por respuesta encuentran que lo único que se puede conocer de uno mismo, es saber que las situaciones son las que nos determinan.

 

Conocerse como algo determinado de cierta forma nos quita la libertad de ser de otra manera cuando lo necesitemos, desde unos mulas hasta santos.

 

En este sentido del “conocer”, conocer al otro se vuelve complicado. Ellos también necesitan ser, lo que necesitan ser, con quién necesitan, y dónde lo necesitan. Eso no otorga a nadie derecho alguno sobre el otro. En la libertad de ser como se es con el otro, el otro lo es con uno. La libertad de ser se basa en el respeto mutuo; respeto a la libertad propia y ajena.

 

Por ahí leí, que el amor es entregar libertad y de eso estoy absolutamente segura. Estar conscientes de que podemos ser cualquier cosa es un buen punto para elegir responsablemente entrar, dejar, participar o no en circunstancias que vulneran las relaciones humanas.

Escrito por Alicia Ayora Talavera

Publicado por

Quinientos25

Dirigido por Dora A. Ayora Talavera, Quinientos25 es una Agencia de Relaciones Humanas que a través arte, literatura, psicoterapia y prácticas colaborativas promueve el desarrollo de vínculos positivos que favorezcan nuestras vidas. Trabajamos con organizaciones privadas y gubernamentales, empresas, escuelas, familias, profesionistas y público en general ofreciendo cursos, talleres, psicoterapia, acciones y espacios creativos que promueven el diálogo colaborativo.

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