Verano en el Titanic

Por Dora A. Ayora Talavera @DoraAyora

Nunca hemos tenido casa en la playa, así que los veranos en el mar han sido por invitación de algún amigo, porque nos vamos a algún hotel de paseo y porque algunas veces hemos rentado casa, la última vez fue en Chuburná hace más de una década.

Este año, después de muchos ires y venires de la vida, estábamos listas para venir en familia a la playa. Así que bastaron un par de pláticas para que decidiéramos las hermanas rentar de nuevo una casa, traer a nuestras familias y disfrutar de unas merecidas vacaciones.

La falta de internet ha favorecido la desaparición de los celulares, el reencuentro con los juegos de mesa y las largas conversaciones frente a la piscina y el mar. El disfrute de las maravillosas puestas del sol —el amanecer nadie la ha visto pues no despertamos temprano— de las noches estrelladas y de la luna llena con las luces apagadas, todos en silencio.

Es un deleite llegar por la carretera y encontrar en la ciénega un comité de flamencos dándonos la bienvenida. Los pájaros que vienen a cantar frente a nuestros ventanales, las mariposas, los tábanos, los moscos, las luciérnagas y una perrita pinta que trae a sus invitados, vienen a sumarse a los habitantes de la casa.

En el mar, las gaviotas libremente pescan en medio de nosotros, los peces nadan a nuestro alrededor y las “pulgas de mar” picotean a quien se le pega la gana, haciéndolos aullar de dolor y salir corriendo del agua, como es mi caso. Juré no volver a entrar al mar. Mentí.

Durante este mes de julio, Telchac se volvió la residencia de toda la familia con algunos invitados extras. Hemos estado por lo menos treinta y dos personas compartiendo la misma casa. No todos al mismo tiempo, el número máximo hasta el día de hoy en un día han sido veinte, pero no dudo que este último fin de semana ese récord se rompa.

La estadía de cada habitante ha variado de acuerdo a sus tiempos y libertades. Los que menos, han venido a pasar la tarde, a dormir una noche y regresar temprano a Mérida a trabajar. Los más afortunados han disfrutado de este paraíso por lo menos siete días con sus siete noches, y seguro vienen este fin de semana a rematar las vacaciones.

¿Cómo hemos sobrevivido? Nadie lo sabe. Lo que sí es claro es que de hambre y sed nadie se muere en esta casa frente al mar.

Es imposible hacer un recuento de todo lo que se ha consumido. Los kilos de pescado frito, los ceviches de camarón, pescado y mixtos. Tostadas, botanas, huevos, salchichas, frutas, panes. Cervezas de lata y botella, vino tinto merlot, cabernet y malbec, agua de coco —acompañada por vodka y ginebra— y de postre imposible de faltar todos los días: limones y papayitas rellenos de coco. ¡Qué delicia!

Un mes de ropa mojada, pies descalzos, olor a bronceadores de todo tipo, arena en las orejas, sin hora para despertar, sin hora para dormir. ¿Un panecito dulce en la tarde con café? La piel bronceada es la señal de que se acerca el fin de las vacaciones, nadie se quiere ir. Cada miembro de la familia desde el más chico hasta el más grande, secretamente le cuenta a la casa lo bien que la hemos pasado, que la extrañaremos, que se acerca el tiempo de partir.

El lunes que amanezca la casa de Telchac va a sentir alivio y nostalgia, se dará cuenta de que todo está en silencio, de que ya nos fuimos y es seguro que se dirá así misma: “¡qué familia! pese a los llantos de los niños, a los gritos de alegría de los adolescentes, a los múltiples ¡salud! de los adultos, tenía tal algarabía que parecía que nos íbamos a hundir, aquí todos juntos fuimos el Titanic, porque la música nunca dejó de sonar”.

Publicado por

Quinientos25

Dirigido por Dora A. Ayora Talavera, Quinientos25 es una Agencia de Relaciones Humanas que a través arte, literatura, psicoterapia y prácticas colaborativas promueve el desarrollo de vínculos positivos que favorezcan nuestras vidas. Trabajamos con organizaciones privadas y gubernamentales, empresas, escuelas, familias, profesionistas y público en general ofreciendo cursos, talleres, psicoterapia, acciones y espacios creativos que promueven el diálogo colaborativo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s