LA CULPA

Partiendo de que la curiosidad o necesidad de saber y experimentar, son cualidades innatas en el ser humano, habría de considerarse que inevitablemente “el error” está implícito en ellas; y su tradicional producto “el sentimiento de culpa” pudiera usarse simplemente como un detonante en la consciencia para corregir lo corregible y hacer las cosas de diferente manera, en lugar de convertirse en un golpeteo al amor propio frente a cualquier acto que no resulte lo esperado. Es un error considerar al error como algo que amerite castigo moral, físico o emocional.

Todos saben cuándo mienten pero no cuando se equivocan, uno se da cuenta del error después. Los errores nunca son intencionales, no hay plena consciencia de lo que se hace, y mientras no la haya, no es posible asumir la responsabilidad  de lo hecho. Desde lo más pequeño como derramar un vaso de agua, hasta golpear a alguien convencido que así se educa. Actuar deliberadamente (con reflexión previa) aun sin alcanzar a dimensionar todas las consecuencias, no es error,  es un acto irresponsable, con alevosía y ventaja.

Así que  cometer errores es un derecho porque de esa manera se aprende. Pero ¿Cómo se quita la culpa de encima si permanece aún de haber reflexionado y hecho consciencia?

Actuando.

Actuando dentro de las propias posibilidades y hasta donde la dignidad permanezca intacta frente a quien se erró. Si es frente a uno mismo, urge auto compadecerse, para ello hay que dejar de juzgarse. Se suele ser el juez más duro con uno mismo.

La culpa se aprende. El castigo la impone y reafirma. Enseñar a un niño a sentirse culpable no garantiza que sea un adulto responsable, pero si una persona que viva con culpa continua.

¿PREPARARSE PARA LA RUPTURA?

¿Tendríamos que pensar en algo tan fatal como la ruptura cuando apenas estamos construyendo una relación de pareja?

En cierto grado uno sabe que esa posibilidad existe y es tan probable -valga la redundancia- como que sea una relación duradera, quizá una de esas que dure por siempre, o una que dure lo que dure pero que haya valido la pena. Siempre se inicia con entusiasmo dando lo mejor de si.

¿Dar lo mejor de sí?

Prepararse para la ruptura no es hacer planes por si acaso, vivir con el temor y tomar medidas precautorias. Prepararse para la ruptura es no renunciar a las cosas que llenan la vida como la familia, los amigos, el trabajo, sueños, independencia, la libertad de elegir, de decidir cosas para sí mismo.

La renuncia es un acto voluntario, sólo depende de uno y está ligado al placer o bienestar propio, como renunciar a la soltería para casarse o comprometerse. También podemos renunciar en contra de nuestra voluntad o por conveniencia, como elegir no estar con alguien que amamos por salud mental o emocional. Los compromisos tradicionales de pareja, están encabezados por la renuncia a la intimidad con otras personas ¿se trata de una renuncia voluntaria o condicionada? ¿Uno elije ésto independientemente de que el otro lo haga? ¿De verdad es voluntario?

Dar lo mejor o todo de sí, parece que es renunciar en algún grado a la libertad de ser.

Algunos ejemplos:

  • La independencia (ahora todo lo haremos juntos).
  • Los sueños (viajar solo por el mundo, trabajar, estudiar).
  • Aspiraciones (no depender económicamente de mi pareja).
  • Amistades (ya no voy a la boda de mi mejor amigo porque a mi pareja le cae gordo y es motivo de pleito si voy sol@)
  • Privacidad (tiene el derecho de saber absolutamente todo lo que hago, pienso y digo, así que puede revisar mi teléfono, mis conversaciones del Facebook, mi correo electrónico).

¿Hay que rendir a la pareja, cuentas sobre cómo, cuándo, dónde y porqué de lo que uno hace, más que por la necesidad de controlar (que el otro haga lo mismo) que por el deseo de informar?.

¿Para qué se hace o deja de hacer cada cosa con y por la pareja?

¿Cómo se puede dar lo mejor de uno mismo, si se renuncia a todo lo que se es?

¿Cómo poder ser sostén, refugio, soporte, apoyo del otro si se renuncia a todo lo que se es?

¿En qué condiciones puede acabar una persona que ha entregado todo de sí (mejor dicho “renunciado”) en el caso de una RUPTURA por cualquier circunstancia?

¿Qué se quiere ser para el otro? ¿Lo que se desea que el otro sea con uno? ¿alguien que reprime su voluntad pensando que eso es amar de verdad?  o alguien del que la pareja pueda recibir sostén, refugio, apoyo, una persona entera, viva, segura, independiente.

¿Se quiere ser pareja o atadura?

 

Del Amor y demás costumbres

Publicado en el Diario de Yucatán

3 marzo, 2018

Silencio calmo

Dora A. Ayora Talavera (*)

Rompiendo ese silencio calmo de amor que solía haber desde hacía tiempo, le preguntó:

—¿Te acostumbrarás a mí?

Y como si la respuesta hubiera estado planeada, de inmediato le contestó:

No, no quiero acostumbrarme a ti. Pero no quiero acostumbrarme a ti de una manera en la que me vuelva indiferente, que deje de apreciar los detalles de tu “estar ahí”, no quiero acostumbrarme y actuar como si fueras sólo algo más en mi vida.

No quiero dejar por costumbre de alegrarme porque voy a verte, de desear que me acaricies y me ames.

No quiero acostumbrarme de tal manera que no importe si llegas temprano o tarde, si ya comiste y estás bien, si te sientes alegre o triste.

No quiero acostumbrarme a tu presencia y se me olvide decirte que te amo, acostumbrarme y que ya no me ilusione escribirte cartas, mensajes, hacerte dibujos o que se conviertan en algo molesto y rutinario.

No quiero acostumbrarme a ti y que desaparezcas…

Pero la respuesta también es sí, mil veces sí, sí quiero acostumbrarme a ti, quiero que seas mi hábito más bonito, mi rutina especial, mi costumbre favorita.

Quiero que estés en todos mis días, tardes y noches, en las madrugadas de desvelo, en mis noches de insomnio —aunque no las tenga, es por si acaso—.

Quiero acostumbrarme a ti y que seas mi adicción más perfecta, que seas mi aire para respirar, quiero tu boca en la mía, tu cuerpo en mí, tu voz, tus sonidos, sabores y olores en mí.

Quiero acostumbrarme a todo eso para disfrutarlo todos los días, para despertar sabiendo que estás ahí; para soñar contigo, para acompañarte mientras te bañas; quiero la costumbre de comer, desayunar, cenar con tu compañía. Acostumbrarme a llorar y reír en tus brazos.

Quiero acostumbrarme de tal manera que la gente sepa que cuando tú llegues a algún lado, yo estoy a punto de entrar por la misma puerta; acostumbrarme de tal manera que te llamen para preguntar dónde estoy, y que mi familia y amigos te llamen y te pidan que me digas que por qué no los he visto.

Acostumbrarme para que en Navidad cocine con tu mamá un pavo delicioso que todos vamos a disfrutar.

Quiero acostumbrarme a ti para que vivas, para que estés presente, que tu figura me sea cotidiana, para que alegres todos los días de mi vida, quiero acostumbrarme a ti para que siempre seas mi imagen visible, mi presencia favorita y más deseada…

Al terminar, se miraron, con esa mirada cómplice, el silencio calmo de amor regresó y así permanecieron lago rato.— Mérida, Yucatán.

dora.ayora@gmail.com

Doctora en Filosofía y directora de la agencia de relaciones humanas Quinientos25

La Escritura como Terapia Emocional

¿Qué es terapéutico?
Según la RAE: “Conjunto de prácticas y conocimientos encaminados al tratamiento de dolencias”.
Si consideramos que un tratamiento tiene el objetivo de “curar”, también usamos la palabra “terapéutico” para hablar del bienestar que nos dan muchas actividades, como ir de compras, al cine, leer, hacer ejercicio, pintar, tejer, cantar; éstas nos permiten olvidar problemas emocionales cotidianos o posponer la resolución de los que cargamos de forma permanente, sin embargo el alivio es temporal.
Hablando de emociones y salud mental, terapéutico es cualquier actividad que promueva el acto de sentir y pensar a profundidad (reflexionar) es decir, pensar en el mayor número de personas, cosas y circunstancias que rodean a nuestro problema, no para olvidar y dejar de sufrir por un rato ni posponer el malestar, sino lograr bienestar emocional de forma permanente.
Las conversaciones terapéuticas -psicoterapia- son una forma de reflexionar, pues hablamos con alguien más abiertamente sobre lo que sentimos y pensamos para encontrar diferentes y mejores respuestas que den solución a nuestros problemas y así poder vivir la vida de una manera más sana y grata.
La escritura terapéutica es otra alternativa para reflexionar. Escribiendo hablamos con el mundo que nos rodea, podemos gritar, llorar y/o disfrutar intensamente las emociones que nos abruman, sin temor a equivocarnos y sin temor a ser juzgados (solo nosotros estamos ahí, frente a las hojas y la pluma, o la computadora). Podemos darnos el tiempo necesario para elegir las palabras justas que describan nuestras congojas; elegir las palabras justas que nos hagan sentir mejor.
Pero ahí no termina. Leerse es mirarse cosa que a veces resulta difícil cuando lo que sentimos lo expresamos hablando. Esas palabras se las lleva el tiempo y sólo podemos recordar-nos por fracciones.
Cuando lees lo que escribes, todo está intacto ¿no es maravilloso?
Ésta es la razón por la que promuevo el Taller de Escritura Terapéutica cuyo fin, es darte herramientas para que practiques la escritura sin lastimarte, subestimarte, devaluarte. El taller te da ideas de como ser el mejor protagonista de tu historia, el más valioso, el juez más benevolente, el más querido por ti mism@.
MP. Alicia Ayora Talavera
Octubre 2017

El Absurdo

Y alguien dijo por ahí “Conócete a ti mismo”

¿Acaso no es absurdo? 

¡No sé quién soy ni quiero saberlo! ¿Cómo para qué? Yo solo sé que siempre me voy conociendo y que durante siempre soy a veces de muchas formas. Imagino que el día que sepa quién soy me convertiré en una sola cosa y eso se me hace muy aburrido, restringido, confinante. Suena mejor soy lo que necesito ser, con quien necesito ser, en donde necesito ser. Eso sí, siempre soy yo misma, lo que requiere de toda mi seriedad…y responsabilidad.

 

No ha sido algo que haya cruzado por mi cabeza el “buscar para conocerme” ¡Como si pudiera resumirme en una palabra, en una frase, en una definición, una personalidad determinada! Como si el “ser” fuera algo objetivable o determinable (eso cree la psiquiatría y la psicología- aunque no todos los psiquiatras ni todos los psicólogos). El problema quizá no es buscarse, si no encontrarse (conocerse), peor: que te encuentren, y mucho peor aún: que te sientas encontrado cuando se cae en las garras de un diagnóstico de personalidad de revista, de consultorio o del amigo (o enemigo). Un diagnóstico que se ajusta desde el poder ser lo más extraordinario hasta lo más atroz. Mientras en algunas ramas del saber se persiste en encontrar la respuesta objetiva, en otras, el hombre ha venido preguntándose ¿quién soy? si, aquellos que disfrutan invertir su tiempo en reflexionar sobre el asunto y por respuesta encuentran que lo único que se puede conocer de uno mismo, es saber que las situaciones son las que nos determinan.

 

Conocerse como algo determinado de cierta forma nos quita la libertad de ser de otra manera cuando lo necesitemos, desde unos mulas hasta santos.

 

En este sentido del “conocer”, conocer al otro se vuelve complicado. Ellos también necesitan ser, lo que necesitan ser, con quién necesitan, y dónde lo necesitan. Eso no otorga a nadie derecho alguno sobre el otro. En la libertad de ser como se es con el otro, el otro lo es con uno. La libertad de ser se basa en el respeto mutuo; respeto a la libertad propia y ajena.

 

Por ahí leí, que el amor es entregar libertad y de eso estoy absolutamente segura. Estar conscientes de que podemos ser cualquier cosa es un buen punto para elegir responsablemente entrar, dejar, participar o no en circunstancias que vulneran las relaciones humanas.

Escrito por Alicia Ayora Talavera

Más allá de las Adicciones

Cuando buscamos ayuda es porque hemos intentado todo lo que está en nuestras manos, en nuestro entendimiento o sentido de las cosas, sin lograr el resultado que se desea. En algún sentido estas cosas que se intentan forman parte de un diálogo consigo mismo, una auto indagación. Ambas cosas dentro de los límites de lo que conocemos, dentro del límite de nuestro propio lenguaje. Sin embargo ¿que tanto podemos movernos de lugar, cuando los diálogos que podemos tener no nos permiten encontrar una salida y sólo se convierte en una diálogo circular?

Las conversaciones dialógicas, por llamarlas de alguna manera, nos ofrecen nuevos significados; sólo eso, significados; algunas cosas toman sentido en el lenguaje y parece ser que la mayoría en la vida cotidiana. No es lo mismo sentarme y escuchar lo que debo hacer —por lo general el deber hacer parte de ideas preconcebidas sobre lo bueno o malo, correcto o incorrecto, normal o anormal— que participar en la conversación y construir o crear con el otro mis propias concepciones de las cosas. Por eso creo en la importancia de las conversaciones.

¿Qué implica para mi y para ti una conversación que permita movernos de lugar?

El lugar desde donde tipos de programas o tratamientos para las adicciones que aún prevalecen miran a la persona que acude por ayuda, me lleva a pensar en el mito del conocimiento y todo lo que ha implicado socialmente en la concepción del déficit. Creo que la idea de decirle al cliente que es mejor que escuche y no opine, permea en todos  los ámbitos, desde la escuela, los gobiernos, las instituciones (desde la familia hasta la religión) como si el conocimiento fuera todo aquello que ya está escrito. Nos han hecho creer que siempre  hay alguien superior con el poder del conocimiento para sanar, instruir, dirigir, supervisar, enseñar, educar. Ser educados  bajo ésta idea ¿acaso permite a las personas pensar por cuenta propia, fortalecer sus propios recursos, así como poder tener una idea más firme de su sentido del yo?

 Pienso en todos los discursos que nos rodean, a los que nos aferramos sin cuestionar, por la sencilla razón de que hemos sido educados para ello, para no pensar por cuenta propia. Discursos que  pueden coincidir o no con la realidad individual, unos que pesan más sobre otros como el discurso médico o el religioso y que pasan a formar parte del discurso social, en los cuales las posibilidades que existen parten de dos lugares: de lo bueno/malo o de lo sano/insano. Pero hay un discurso más grande que abraza a estos dos y es el discurso del déficit. ¿De donde se origina la dificultad de los individuos para poder escuchar su propio discurso? ¿Que tanto el poder construir un discurso propio me permite tener más claro un margen de acción, y estar más consciente de que tengo la posibilidad de moverme hacia donde tenga que ir? Me refiero con esto a la libertad de elección y a la consciencia de la responsabilidad individual que esto conlleva.

En lo personal una pregunta que suelo ofrecer es: si tuvieras la oportunidad de elegir lo más libremente posible… ¿qué es lo que tú deseas? Para mi responder esta pregunta es descubrir un halo de luz en una ranura o entre abrir una puerta y poder mirar algo desconocido y posible.

Que tanto algunos modelos de tratamiento que se ofrecen están diseñados de tal forma que no contribuyen al auto reconocimiento de las habilidades personales si no que nos vuelven a enmarcar en un sistema o  discurso que devora nuestra capacidad de discernimiento, capacidad de elección. Es como un círculo vicioso, precisamente por que desde donde parte su marco de trabajo no hay lugar para la conversación o para el diálogo. No hay lugar para la voz del “desorientado, del enfermo” quien si no ha sabido elegir el camino correcto tampoco puede saber que es lo que debe hacer. Y el experto entonces es quien sabe lo que esta bien y mal, y quien determina lo que se debe hacer para regresar al buen camino; también el profesional en estos casos define que es el bienestar. ¿Qué tan frecuente se enfoca un proceso de recuperación en remarcar, medir y buscar el origen de lo que se sale de lo normal o correcto y se deja de mirar los recursos y habilidades personales, la libertad de elección, el momento presente, sus circunstancias y relaciones de los individuos?

Como “profesional”, hacer preguntas que no estén planteadas para recibir respuestas determinadas, si no pensadas a partir del deseo de conocer y entender, me permite que fluyan las conversaciones hacia un lugar donde la persona pueda ir construyendo su propio camino de resolución.

Escrito por Alicia Ayora Talavera

Imágen de National Geographic

¡Se fue, se va!

¡Se fue, se va volando el 2016! Nuestros cursos y talleres, las sesiones de terapia y las horas de conversación son de lo mejor que tuvimos quienes estamos en Quinientos25. Porque nos gusta lo que hacemos, nos estamos preparando para el 2017

Panorámica de la Cultura Maya

Mayahablantes compartirán su visión en un taller


GNIMA Saboriando la cultura en -- taller  13
Entrevista con Minelia Yah Interián y Guadalupe Aké Cetina, mayahablantes que tendrán a su cargo el taller “”Saboreando la cultura maya””, que inicia el 23 de junio. Foto: Valerio Caamal Balam-.

Paladear la cultura maya desde distintas áreas, como la gastronomía, la medicina tradicional, la literatura y las ceremonias y tradiciones, será posible en el curso que ofrecerán dos mayahablantes que promueven y difunden la riqueza ancestral y actual de esta vasta cultura.

El curso “Saboreando la cultura maya” (U ki’ki’óolta´al maaya miatsil) permitirá conocer de primera mano sobre leyendas, la jarana, la comida y las artesanías, entre otros temas, por parte de dos mujeres mayahablantes quienes en sus comunidades del interior del Estado viven todos los días estos referentes de la vida de los mayas.

Minelia Yah Interián y Guadalupe Aké Cetina, originarias de Maní y Sotuta, respectivamente, compartirán con los asistentes aspectos poco difundidos de la cultura maya a la par que en cada sesión proporcionarán enseñanzas sobre palabras en maya y su significado, de acuerdo con cada tema que vayan tratando.

Cada temática será la excusa para que los asistentes aprendan palabras nuevas en maya, conozcan su significado y, al finalizar el curso, sepan decir al menos cómo se llaman, de dónde vienen o cuántos años tienen.

Ese será un aprendizaje adicional, según señalan las instructoras del curso, el cual se ofrecerá en Quinientos25, una agencia de relaciones humanas que organiza cursos culturales y del área terapéutica.

Serán varios los temas que se abordarán, pues en cada sesión será uno distinto.

El curso arranca el 23 de junio y concluirá el 14 de julio. En total incluye 10 sesiones.

Las instructoras detallan que buscan dar una perspectiva actual de los mayas, no hablar de la historia, sino de lo que se vive hoy, pues son muchos los aspectos que forman parte de la vida diaria en lo que se hace presente la herencia de los ancestros, pero poco se conoce sobre su origen o significado.

Por ejemplo, en gastronomía, apuntan que las personas comen variados guisos con nombres yucatecos, como el poc-chuc, pero desconocen lo que significa. Lo mismo sucede con los pibes, que muchos creen es el nombre del platillo, cuando en realidad se refiere al tipo de cocción.

Otros temas

También hablarán de medicina tradicional, de aquellas plantas medicinales que se tienen en casa sin saberlo. Hablarán de la importancia del uso de estas plantas en la cultura maya para los médicos tradicionales y hasta los campesinos, quienes saben que una planta podría salvarles la vida cuando son picados por una víbora, así como que algunas plantas podrían matarlos o dejarlos ciegos.

La milpa, el proceso de roza-tumba y quema, los rituales para la buena cosecha, la jarana y el traje regional, y las leyendas mayas, de las que se contarán aquellas que no son tan conocidas, son otros temas del curso.

La Literatura maya de ayer y hoy será también abordada en una de las sesiones, para conocer la importante producción literaria en el tema, en la cual se tienen grandes exponentes y, como ejemplo, las instructoras señalan que Yucatán ocupa el segundo lugar nacional en producción literaria en las lenguas originales.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

Curso Detalles

“Saboreando la cultura maya” arranca el 23 de junio y concluirá el 14 de julio.

Diferentes

El curso se ofrecerá en Quinientos25. En cada sesión se verá un tema distinto, como la jarana y el traje regional, la medicina tradicional, la gastronomía y las artesanías.

Otros temas

Otros temas serán las ceremonias mayas, como la de hetzmek que todavía se preserva y se equipara a un bautizo; las tradiciones mayas y los juegos tradicionales.

Fechas y ubicación

Las sesiones serán los jueves de 18 a 20 horas, en Quinientos25, ubicado en calle 35 No.525 por 48-B y 2 de la colonia Nuevo Yucatán.

Inscripciones

La inscripción al curso es de $1,500, con 25 % de descuento al inscribirse antes del 20 de junio.

Contacto

Informes al correo agencia525@gmail.com o al teléfono 9991-33-06-57.

Este verano sí es de crear vínculos

Quinientos25 ya tiene propuestas de nuevos talleres


Imagen, Diario de Yucatán -- 525_04
Aspectos de los talleres en Quinientos25

El verano ya llegó y con ello algunos tienen un tiempo libre que no saben cómo ocupar de manera positiva. ¿Algún taller o diplomado que deje algo en tu vida?

Esas son las dudas que llegaron a las cabezas de quienes integran la agencia de relaciones humanas Quinientos25 que este verano se lanza con todo para impartir una serie de talleres con temas tan diversos que van desde la historia del arte, pasando por terapias grupales hasta un viaje fantástico por la cultura maya, pero todos con un mismo objetivo: “crear espacios para conectar a las personas y encontrarse para crear, mediante actividades artísticas y terapeúticas, mejores relaciones familiares y de pareja”, afirma la Dra. en Filosofía y directora del lugar Dora Ayora Talavera, en entrevista con el Diario.

A partir del miércoles 22 y durante seis o incluso diez sesiones semanales, los asistentes a estos talleres podrán sumergirse, por ejemplo, en la literatura para generar conversaciones y diálogos, o capacitarse en el desarrollo para mejorar las habilidades como terapeutas.

Bajo la supervisión de talleristas como la misma Dora Ayora, Addy Góngora Basterra, Alicia Ayora Talavera, Carmen López Barrón, Guadalupe Aké Cetina y Minelia Yah Interián los participantes vivirán “Tardes de verano” en las que podrán generar textos basados en hechos y anécdotas, como se buscará en el Primer Taller de Carpintería Poética.

Otros talleres programados para este verano en Quinientos25 son: “De mujeres y maridos: conversaciones restauradoras”, “Introducción a la terapia familiar comunitaria”, “Una mirada al pensamiento griego” y “Puro cuento: grupo de lectura”, entre otros.

“Tardes de verano del 2016” de la agencia Quinientos25 inicia este miércoles 22 con “Historia del arte 3: barroco y rococó”, con Addy Góngora, y al día siguiente “Saboreando la cultura maya”, con Guadalupe Aké y Minelia Yah, estas dos últimas profesionales bilingües maya hablantes.— Renata Marrufo Montañez

Calendario Detalles

Quinientos25 es una agencia de relaciones humanas ubicada en la Nuevo Yucatán.

Ubicación

Predio número 525 de la calle 35, entre 48-B y 2 de Nuevo Yucatán.

¡Síguelos!

Para informes e inscripciones están en las redes sociales de Facebook: Quinientos25, Twitter: @quinientos25 y en la página de internet http://www.quinientos25.com

Otros servicios

En el lugar también se ofrecen los servicios de psicoterapia y consultorías creativa y editorial, así como contribuir a la formación humana creando vínculos positivos

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